Argentina, el campo y “Cristina”

Las Retenciones

Las Retenciones

Difícilmente haya quedado algun argentino que, a la fecha, no haya tomado postura en lo referente a los conflictos de intereses motivados por las políticas de retenciones agrarias. Lo tríste es ver por doquier la falta de reflexión y pensamiento crítico y autónomo. En efecto, hoy nos encontramos con un choque de masas que, llevadas de la naríz, no tienen otra postura que la “impuesta” en lo visible por los dirigentes del “bando” en cuestión.

¿Estoy exagerando? No lo creo. Entre la inmensa multitud de argentinos sólo se conciben dos posturas irreducibles e irreconciliables:

  • El modelo de país de Cristina Fernandez de Kirchner, el que tenemos que recibir “como paquete”, donde no podemos discutir sus partes sin que entiendan (o nos quieran hacer creer que entienden…) oposición absoluta y nos rotulen como enemigos acérrimos “del sistema”, indignos de hacer valer nuestra opinión.
  • El rechazo visceral e irreflexivo de cualquier postura que implique retenciones móviles, muchas veces bajo el pretexto hipócrita de su deficiente distribución en el provecho del país. Si, digo hipócrita porque responden con el artilugio vacío que dice, “como las distribuyen mal, no las pagaremos y cortaremos las rutas. Pero sólo dialogaremos si las sacan, que es lo único que nos importa”

Realmente creo que estamos frente a dos pseudo-modelos de país irrisorios, en ambos casos se trata de dos posturas completamente nocivas con la excepción del beneficio personal (a corto plazo) de unos pocos.

¿Será que sólo puedo alinearme con un inconformismo nato? Hoy, si empezás diciendo “estoy a favor de las retenciones móviles” te tildan de “kirchnerista”, pero si decís “la distribución que los Kirchner hacen de ellas es ridícula”, asumen al instante que estás encontra de que las paguen.
En los medios te encontrás con un de Angelis (que, dicho sea de paso es un maldito testaferro “del oscuro”) con su discurso armadito, invariante, que se enoja ante cualquier pregunta con un ánimo de lucidez; y por otro lado te encontrás a D’elía, quien ni siquiera es capaz de portar discurso porque sólo apela a la estupidez humana.

¿Tan difícil es luchar para que se paguen y a la vez luchar para que se distribuyan bien? ¿Tan difícil es pedirle al sojero que pague lo que tiene que pagar y a la vez poner el grito en el cielo hasta que los kirchner entiendan que no tienen el monopolio del país?

¿Tan difícil es encontrar algún argentino que tenga un criterio propio para separar lo bueno de lo malo en cada una de las posturas mayoritarias? Me da verguenza ver cómo un grupo se pone “la camiseta del campo” y el otro “la camiseta de Cristina” y salen a la cancha con el mismo fervor que si se tratase de un “River vs Boca”.

¿No estaremos frente a dos intereses poderosos que, encontrados a muerte, cada uno juega su partida “moviendo los hilos” de la masa que le responde directamente? En esta partida de ajedrez nacional, el enfrentamiento a campo abierto es mayormente un enfrentamiento de peones.
¿Te pusiste a pensar cual es el modelo de país que querés ó sos un pobre peón al que lo llevan de un lado al otro, buscando el momento oportuno para sacrificarlo en función de los intereses del juego?